Domingo, 09 de septiembre de 2012

1. DESECHOS SOLIDOS

1.1. Introducción

La cantidad de desechos sólidos producidos por las naciones y/o sociedades industrializadas o en vías de industrialización es enorme. Usualmente, por cada tonelada de basura podemos encontrar 50% de papel, 12% de comida, 10% de desechos productos de la jardinería, 10% de cueros, plásticos, gomas, cenizas y otras basuras, 9% de metal y 9% de vidrio. En Venezuela esa proporción es de 37% de materia orgánica (fundamentalmente comida), 22% de papel y cartón, 12% de plástico, 9% de vidrio y 20% de otros.

En los Estados Unidos, por ejemplo, para 1988 se utilizaron 187.000 toneladas de papel y 200 millones de latas de bebidas cada día. Pero cuando desechamos ese tipo de materiales, no sólo estamos desechando sus componentes, sino también la energía que fue necesaria para su manufactura. En el caso de una lata de refrescos, se utiliza para su producción el equivalente a la mitad de esa lata llena de gasolina y esa misma cantidad de energía en la producción de un periódico de una gran ciudad. Para producir la edición dominical de un periódico como The New York Times hay que talar 75.000 árboles.

El problema, sin embargo, no acaba allí. El vertido de desechos sólidos acarrea otros problemas tales como el vertido de contaminantes e intervención de áreas naturales. Además, todos los productos antes mencionados tienen que ser empacados y esos empaques corresponden entre el 30 y el 4% del volumen de los desechos sólidos en sí.

Además de los desechos sólidos de carácter municipal, también están los producidos por la agri-cultura (plaguicidas tóxicos) y la minería (rocas, arena y polvo). De hecho, en los Estados Unidos, de todos los desechos sólidos vertidos cada año, 1 millón de toneladas métricas corresponde a los desechos industriales, 175 millones a los municipales, 1.350 millones a los de minería y 1.800 millones a los de origen agrícola. En Venezuela, el 62% de la basura es de origen doméstico y el resto de origen industrial.

1.2. Vertido en la tierra y el océano

Hay tres formas de verter los desechos sólidos en el ambiente:

1.     Vertidos al aire libre. El peor de todos. Aparte de la mala apariencia, la materia orgánica se des-compone o es comida por insectos, aves, ratas, gatos y perros. En algunos casos la basura se quema para disminuir su volumen y evitar los olores fétidos, produciéndose entonces contaminación del aire. Además de ser fuente potencial de enfermedades, cuando llueve el agua disuelve muchos de los contaminantes llevándolos a otros cuerpos de agua, incluyendo las fuentes de agua de consumo humano.

2.     Vertidos al océano. Si bien se elimina el problema estético, continúa el ecológico, sólo que el mismo tiene lugar en otro ecosistema. Se ha comprobado, por ejemplo, que el vertido de desechos sólidos al mar no sólo mata una gran cantidad de seres vivos, sino que también hace cambiar el sabor de muchos peces de la zona afectada. Incluso se ha llegado a encontrar trozos de plásticos y colillas de cigarrillos en el estómago de muchos peces de consumo humano. Si los desechos contienen sustancias tóxicas, entonces el problema adquiere proporciones aún mucho mayores.

3.       Rellenos sanitarios. Es el más benigno ecológicamente hablando. Un relleno sanitario bien diseñado se debe colocar en un lugar donde la lluvia, por correntía, no lleve la basura a otros sitios que puedan contaminar otros ecosistemas. Después de que la basura es traída al relleno, la misma debe ser compactada por tractores u otra maquinaria pesada y, cada día, cubrirla con una capa de suelo de 15 a 30 cm para evitar la presencia de aire, roedores o gusanos que puedan acelerar los peligros en la producción de focos de enfermedades. En la práctica, sin embargo, no hay mucha diferencia entre un relleno sanitario y uno al aire libre, ya que existen muchos animales que pueden perforar la capa de suelo que se coloca para cubrir los primeros y muchos gases fétidos también pueden atravesar el suelo.

Los rellenos sanitarios también representan un problema debido a que:

a)  para su colocación, usualmente hay que destruir un hábitat natural.

b)  cuando son colocados dentro del perímetro de la ciudad, como todas las ciudades crecen, deben ser movidos constantemente a zonas cada vez más aledañas con los consiguientes costos ecológicos y económicos.

c) el desecho de basura significa su pérdida irremediable al no reciclarla para futuro uso, “enterrando” también un costo energético potencialmente recuperable a través del reciclaje.

1.3. Incineración de la basura

Con la finalidad de disminuir parcialmente el problema de la eliminación de la basura y de recobrar también parcialmente su valor energético, en muchos países del mundo, particularmente en Europa (con Suiza con un 75%, Suecia con 51% y Alemania -entonces Occidental- con 34% a la cabeza) y Japón (64%), la basura es incinerada. Además de eliminar la basura, se produce calor en forma de vapor el cual es vendido con fines industriales, mientras que la basura se convierte en la materia prima energética.

Sin embargo esto no es una solución ideal. Se ha visto que en muchas plantas de incineración las ganancias generadas no compensan los gastos operativos de las mismas. La basura en sí no es una materia combustible ideal. Se producen subproductos corrosivos tales como el cloruro de polivinilo (PVC), un plástico utilizado en la manufactura de impermeables, juguetes, empaques, mangueras y discos. El quemar el PVC produce el gas clorhídrico que al reaccionar con el agua, forma el ácido clorhídrico, un líquido extremadamente corrosivo. Es más, algunos materiales hechos de PVC se descomponen antes de quemarse por completo, generando materiales cancerígenos tales como el vinil cloridio o la dioxina. Con los controles apropiados, muchos de ellos pueden ser eliminados de las torres de escape, pero esas medidas son muy caras y nunca 100% efectivas

1.4. Conservación y reciclaje

La única manera de atenuar los problemas planteados anteriormente es por medio de la conservación y reciclaje de materiales.

La conservación no es otra cosa que la extensión del uso de productos a través de su reparación y mantenimiento general que, no sólo es mas económico para el consumidor sino también disminuye el volumen de basura por habitante.

La otra manera se llama reciclaje que tiene dos sentidos: el de reusar ciertos productos una y otra vez (como por ejemplo los envases retornable de ciertas bebidas) o bien utilizar esos mismos envases con la finalidad de usarlos como materia prima para hacer más de ellos, es decir, usar envases de vidrio para producir más vidrio.

Para que el reciclaje propiamente dicho tenga efecto, el material usado debe ser llevado a un centro de recolección, de allí al centro de reprocesamiento donde es destruido y tratado, según los casos, para utilizar las materias primas.

En el caso del metal y el vidrio, el material reciclable es fundido, purificado y reusado. Lamentablemente este mismo proceso sencillo no puede ser utilizable con el plástico, y la razón es muy sencilla. Bajo el nombre de plástico se agrupan una gran cantidad de materiales muy diversos de distintas características. Así pues, una vez que el plástico es fundido lo que ocurre es que se produce un mate-rial que no llena características específicas (sino una combinación de la materia original) y por eso no puede tener un uso definido. Sin embargo, el plástico fundido ha sido desarrollado en la producción de ciertos envases y materiales de construcción. Aun así, la mayor parte de los plásticos son desechados en los botaderos municipales como "no reciclables".

En el caso de materiales cuya materia prima sea la celulosa (madera, fibras, papel, fibras de caña de azúcar y otros), pueden ser reconvertidos en papel. El caso del papel de periódico es el más común de ellos. Las fibras que sobran de la producción de azú-car a partir de la caña, también ^se pueden convertir fácilmente en papel.

Los materiales orgánicos pueden ser transforma-dos en fertilizantes y condicionadores del suelo a través del compostaje. Si bien este procedimiento no es siempre 100% perfecto (algunos desechos orgánicos contienen sustancias tóxicas que pueden ser transferidas a alimentos cultivados con esos abonos), su utilización para la jardinería en general no representa problema alguno. Incluso, los composteros son ricos en metano que algunos campesinos utilizan como combustible para sus tractores.

Los desechos animales tales como las grasas, huesos, plumas o sangre, pueden ser cocinados generando varios productos que incluyen la materia prima para jabones y productos no grasos y con alto porcentaje de proteínas que se pueden utilizar como ingredientes en la alimentación de los animales. El único problema serio que presenta este proceso es el mal olor de las plantas de tratamiento y si bien se han desarrollado sistemas para su control, los mismos no son aún 100% efectivos.

El reciclaje es ambientalmente positivo no sólo por el hecho de que ahorra materia prima (muchas veces no renovable), sino también energía. Por ejemplo, para la fabricación de una lata de aluminio, se utiliza 20 veces más de energía cuando es manufactura- dada de materiales originales que cuando lo es de materiales reciclados. En el caso del acero, el costo energético de su producción de hierro original es el doble que el del hierro reciclado. Una vez que los procesos de recolección y manejo en general de los materiales a reciclar se hace más eficiente, asimismo lo es el uso de la energía para el reciclaje.

También en la mayor parte de los casos, el pro-ceso de elaboración de productos terminados por reciclaje es menos contaminante que el de la fabricación de productos originales.

1.5. Los costos del reciclaje

Muchas veces se ha hablado en términos pura-mente económicos acerca de qué es más eficiente, reciclar o simplemente botar basura.

Dado que ambos tienen costos comunes cuantificables, la comparación es relativamente fácil:

1.            Mano de obra: El reciclaje es más costoso en términos de horas/hombre en la producción de los productos acabados. Ello tiene que ver mucho con los sistemas de recolección y transporte de la materia a reciclar. Estos sistemas se están haciendo cada día más eficientes y, en cualquier caso, se trata del único tipo de costo donde los gastos del reciclaje son más elevados que los de desechar la basura.

2.            Costos energéticos: Usualmente en el caso del reciclaje son más bajos.

3.            Costos de control de la contaminación: Dado que la industria del reciclaje es menos contaminante que la de la producción de los productos acabados a partir de materias primas, estos costos son menores en la industria del reciclaje, algo que se hace cada vez mas cierto, conforme las regulaciones de control ambiental se hacen cada vez más estrictas, tal y como es la norma en todos los países del mundo.

4.            Valor de los recursos naturales: Dado que la fabricación de productos a partir de materia prima consume usualmente recursos naturales no renovables, sus costos necesariamente se incrementan con el paso del tiempo, lo cual crea paulatinamente una carga económica sobre ese tipo de industria que no tiene la del reciclado.

5. Costo del bote de basura: El botar basura no es gratis y, de hecho, tiene un costo elevado porque: a) los botaderos están usualmente en zonas urbanas o suburbanas donde el costo de la tierra siempre se está incrementando; b) existe un costo de transporte y, en el caso de los rellenos sanitarios, de procesa-miento de esa basura que requiere mano de obra, maquinaria y energía. De hecho en los Estados Unidos, de 1980 a 1985, el costo de desechar la basura subió de 5 dólares la tonelada a 98 dólares.

En el caso de una ciudad de mediano tamaño norteamericana como Filadelfia, se ha demostrado que si bien el costo de traer papel de periódico para reciclar cuesta unos 390 dólares la tonelada (papel cuyo costo de venta sería de 20 a 25 dólares) y es, por consiguiente, teóricamente improductiva, sin embargo, botar una tonelada de ese mismo papel en un relleno sanitario cuesta unos 100 dólares. En otras palabras, con los incentivos fiscales apropiados por parte de la municipalidad, ésta se podría ahorrar una gran cantidad de dinero a la vez que promueve la práctica ambientalmente más saludable del reciclaje.

1.6. El futuro del reciclaje

El reciclaje es también visto como negocio por parte de muchas municipalidades que se han establecido leyes e incentivos económicos para que tal práctica se generalice. Por ejemplo, varios estados de los Estados Unidos han puesto un precio sobre las latas de refrescos y cervezas de manera que el consumidor, al devolverlas, reciba una cantidad de dinero (usualmente 5 centavos de dólar) que inicialmente estaba incluido en el precio de la bebida. En aquellos estados donde tal medida ha sido llevada a la práctica, se está reciclando más del 90% de las latas consumidas, proporción que en los otros esta-dos es de apenas un 50%. Además, dado que la industria del reciclaje necesita de mayor mano de obra, eso significa también un incremento en los puestos de trabajo lo cual es beneficioso para la economía.

Es más, varias municipalidades del mundo están haciendo obligatorio para los residentes el separar los tipos de basura para su posterior recolección por

parte de la ciudad, abaratando aún más el costo de este proceso

1.7. Manejo de los desechos sólidos en el mundo

La forma en que se manejan los desechos sólidos en el mundo, depende tanto de factores económicos como culturales. Por ejemplo, en Nueva York cada residente produce en promedio 1,8 Kg de basura por día; sin embargo en una ciudad europea de alto nivel económico como Hamburgo, la producción es de 0,85 Kg por persona por día y en Roma es de 0,7 Kg. Para Caracas la proporción es de 1 Kg/persona/día.

En los Estados Unidos, la participación voluntaria en programas de reciclajes ha tenido un éxito relativo, mientras que en Japón han tenido un tremendo éxito. En Japón más del 50% que se usa es luego reciclado, mientras que en Estados Unidos dicha proporción apenas llega al 27%. Si este último país aumentase su nivel de uso de papel reciclado al mismo nivel del Japón, se evitaría la tala de 100.000.000 de árboles y energía suficiente como para alimentar a 750.00 hogares durante un año. En Alemania, donde no existe un depósito que incentive la devolución de los envases de vidrio, el público devuelve el 39% de ellos para reciclaje comparado con el 10% de los Estados Unidos.

En los países menos desarrollados, la basura es fuente de ingresos para los más pobres quienes la revenden a las plantas procesadoras para su reciclaje o reuso.


Publicado por Orlando07 @ 11:11 AM  | Ecolog?a
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