La aplicación de campos magnéticos en semillas y plantas de tomate supone un adelanto en la germinación y crecimiento de las mismas y una mejora de la productividad
Los campos magnéticos tienen su origen en las corrientes eléctricas. En el medio en el que vivimos estamos rodeados de campos electromagnéticos y aunque son invisibles para el ojo humano, se originan principalmente por la acumulación de cargas eléctricas en determinadas zonas de la atmósfera por efecto de las tormentas. De acuerdo con este regalo de la naturaleza, investigadores españoles de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) han hallado nuevas aplicaciones y han demostrado que un campo magnético tiene un efecto estimulante en el proceso germinativo de las semillas de tomate durante las primeras etapas del crecimiento de plantas.
Autor: Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ
El estudio del efecto de los campos magnéticos en el reino vegetal no es una novedad. Sus efectos se estudian desde hace varias décadas, pero hasta ahora no se habían obtenido resultados destacados. En este contexto, un grupo de investigación de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha estudiado el efecto de campos magnéticos, notablemente superiores al terrestre, en la germinación de semillas de tomate y en las primeras etapas del crecimiento de las plantas. Los resultados muestran que el campo magnético tiene un efecto estimulante en el proceso germinativo.
En general, los seres vivos se ven afectados por el campo magnético terrestre, que oscila entre 0,4 y 0,6 gauss ( la unidad de medida de campo magnético), según la latitud y otros factores geológicos. El campo magnético terrestre provoca la orientación de las agujas de los compases en dirección Norte-Sur y los pájaros y los peces lo utilizan para orientarse.
Sus efectos en los alimentos
Las semillas que reciben estímulos magnéticos crecen más rápido
La intensidad y el tiempo de exposición al campo magnético, las condiciones ambientales, el tipo de semilla y sus condiciones de conservación o la sensibilidad de la especie tratada, son algunos de los factores determinantes en el estudio del efecto del campo magnético sobre los vegetales
El grupo de investigación, conocido como "Bioelectromagnetismo aplicado a la ingeniería agroforestal", ha estudiado la germinación de semillas de tomate y las primeras etapas de crecimiento de plantas. Para ello, han modificado de forma artificial el campo magnético con la introducción de campos magnéticos estacionarios, muy superiores al geomagnético, concretamente entre 1.250 gauss y 2.500 gauss, y generados mediante imanes o por corriente eléctrica continua.
Los expertos han sometido las semillas a exposiciones de los campos magnéticos durante determinados intervalos de tiempo, entre 1 minuto y 24 horas y también a una exposición crónica. Después, han evaluado las respuestas fisiológicas de las semillas a estos estímulos magnéticos. Con estas técnicas se ha determinado el porcentaje, el tiempo medio de germinación y el tiempo necesario para obtener el 1, 10, 25, 50 75 y 90% de semillas germinadas. El estudio ha mostrado una mayor velocidad de germinación de las semillas tratadas así como una mayor longitud y peso en los primeros estadios de desarrollo de las plantas obtenidas.
Importantes avances tecnológicos
Con anterioridad ya se habían realizados estudios en este campo con semillas de trigo, maíz, arroz, lentejas o guisantes, entre otros. De los resultados que se obtuvieron se deduce que las semillas expuestas muestran, para las intensidades de 1.250 G y 2.500 G, una velocidad de germinación superior a la de las semillas que no han sido sometidas a dichos campos magnéticos. Asimismo, las plantas expuestas a campos magnéticos también mostraron un crecimiento más temprano que las que no fueron sometidas a estos efectos.
Los resultados actuales se han analizado mediante el programa informático "Seedcalculator" y se han observado significativas diferencias entre los parámetros evaluados de los grupos de semillas tratados y los grupos control. Como conclusión, la aplicación de campos magnéticos en semillas y plantas de tomate supone un adelanto en la germinación y crecimiento de las mismas. Por tanto, este nuevo hallazgo puede suponer una mejora de la productividad del cultivo, tanto desde el punto de vista agrario y económico y también ambiental.
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