sábado, 13 de diciembre de 2008

El Tsunami Silencioso: crisis mundial de alimentos



Lo están llamando “el tsunami silencioso”. Una crisis mundial de alimentos –distinta a cualquier cosa que hemos sufrido jamás– está acercándose a pasos agigantados. Millones ya se enfrentan a la inanición.

A primera vista, todo parece familiar.Los precios han subido en esta forma tres veces en el transcurso de los últimos 60 años, desencadenando crisis mundiales. Pero esta vez es diferente. Todas las crisis anteriores fueron provocadas por malas cosechas. Pero ésta está ocurriendo en un momento de producción récord. Las anteriores se han solucionado rápidamente cuando las cosechas volvieron a la normalidad. Más la crisis actual al parecer continuará por largo tiempo a menos que se produzcan unos cambios drásticos en la política.

El Programa Mundial de la Ali mentación –que acuñó la frase “el tsunami silencioso”– llama esto “la nueva cara del hambre”. Su Directora Ejecutiva, Josette Sheeran, explica: “No faltan alimentos en los estantes, pero sus precios están más allá del alcance de la gente.” Y continúa diciendo: “Esta crisis amenaza no sólo a los hambrientos, sino también a la paz y la estabilidad.”

Mientras otras crisis anteriores fueron causadas primordialmente por reducciones en el suministro de alimentos, ésta –por primera vez– es resultado del crecimiento en la demanda de alimentos. Esto es avivado en parte por el éxito mundial en el logro de un extendido crecimiento económico, que ha causado un rápido incremento en la demanda de carne.

La mayoría de la gente le gusta comer carne cuando pueden permitírselo, y hoy día cada vez más pueden hacerlo. En los países en desarrollo el número de personas de clase media está aumentando a razón de 50 millones por año.

Pero el vertiginoso alza del consumo de carne reduce la provisión de alimentos en todo el mundo, debido a que el ganado consume una enorme cantidad de granos – ¡basta pensar en que lleva 8 a 9 kilos de granos para producir apenas 1 kilo de carne de vaca!-.

Entretanto, la demanda también ha subido vertiginosamente en los países ricos (donde la gente ya come gran cantidad de carne) a causa del rápido incremento en la producción de biocombustibles, ya que los automóviles –así como las vacas – compiten hoy día con los habitantes hambrientos: un solo tanque de combustible para un vehículo privado grande usa una cantidad de maíz suficiente para alimentar a una persona hambrienta durante un año entero.

Entre 2006 y 2007 la expansión de biocombustibles ha aumentado a más del doble el aumento normal en la demanda para granos. Lester Brown, Presidente del Earth Policy Institute estima que para el  año próximo los biocombustibles usarán más de una cuarta parte de la cosecha de los Estados Unidos, que tradicionalmente solía ayudar a alimentar a más de 100 países. En el futuro, si el mercado dictara que resulta más provechoso cultivar el grano para combustible que para alimento, el precio del grano será determinado por la rápida alza en los precios del petróleo.

La verdad es que la crisis ha venido incubándose desde hace  tiempo. Pese a que las cosechas en general han sido buenas, la creciente demanda ha significado que durante siete de los últimos ocho años el mundo ha producido menos de lo que ha consumido. Nos hemos arreglado comiendo nuestras reservas, con el resultado de que las existencias de alimentos del mundo –nuestro seguro contra la hambruna– son actualmente más bajas de lo que han sido jamás. Y esto –con el agregado de especulaciones– ha empujado los precios aún más hacia arriba.

Los precios del arroz y del trigo se duplicaron en el periodo de un año. Esto ya está poniendo a los gobiernos bajo presión en el mundo industrializado, donde el costo en alza del grano tiene relativamente poco efecto en los precios de los alimentos en las tiendas porque se ha añadido mucho valor en su elaboración.

Pero el efecto sobre los pobres en países en desarrollo –que ya gastan alrededor de un 80% de su ingreso en alimentos– es devastador. Se cree que alrededor de 25 millones de habitantes en la India han disminuido sus comidas de dos diarias a una sola, mientras el consumo de calorías de una comida  promedio en El Salvador bajó a la mitad en menos de dos años. Han estallado disturbios por alimentos en muchas partes, desde Indonesia a Yemen, desde México a Mauritania.

Robert Zoellick, Presidente del Banco Mundial, dice que los precios en alza destruirán los últimos siete años de progreso en la lucha contra la pobreza. Advierte que más de 30 naciones se encuentran ahora en riesgo de malestar social debido a la crisis, y que por lo menos 100 millones de personas se enfrentan inminentemente a la indigencia.

Todas las señales de un inminente desastre están presentes. El precio de los alimentos ha subido vertiginosamente. Las reservas de granos han descendido a niveles bastante bajos. Muchas personas que ya sufrían hambre están obligadas a comer aún menos. Y están estallando disturbios relacionados con los alimentos en todas partes del mundo.

El futuro se presenta aún más sombrío. Estudios llevados a cabo en la Universidad de Minnesota, antes del advenimiento de la crisis, calcularon que el número de habitantes hambrientos en el mundo bajaría de los 850 millones actuales a 625 millones para el año 2025. Ahora estos cálculos se han revisado, y se espera que el número habrá aumentado a un pasmoso total de 1.200 millones para entonces. Y nada de todo esto toma en cuenta los efectos del cambio climático, que amenaza con perturbar las cosechas mundiales. Si el mundo está enfrentándose con semejante crisis mientras la producción es buena – ¿qué pasará cuando falle?
Fuente: TUNZA (PNUMA)


Tags: Problemas Ambientales

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